OTOÑO Y PRIMER VEINTENA
Posteado en Uncategorized con etiquetas25 de mayo, art, cine, cinema, collegium musicum, cortometraje, cumpleaños, film, fuc, largometraje, piano, short film, teatro san martin, universidad del cine sobre Mayo 5, 2008 por opus37n2Oficialmente, una cuenta regresiva de veinte días comienza hoy, que culminará el domingo 25 de mayo. Ese día, cumpliré la aterradora suma de veinte años.
Los números coloquialmente llamados “redondos”, han tomado una nueva significación. Es decir, hace dos décadas que estoy en el mundo haciendo…nada. Para no ser drásticos, diré que hice menos de lo que podría haber hecho. Pienso en las clases de música los sábados a la mañana y, en específico, de piano los viernes a la tarde, desde 5to grado de primaria hasta 1ro de la secundaria y en las audiciones en el Teatro San Martín organizadas por la casa musical en cuestión, el Collegium Musicum; pienso en las evaluaciones internacionales de inglés, en las que me fue bien o mal; pienso en mi abuela comparándome con mi primo Martín, esperando que él fuese como yo y lo mal que me hacía sentir en el proceso (aunque a veces muy feliz de ser yo); pienso en la edad a la que empecé a molestar al mundo con la
HI8 y ahora con la MiniDV, ambas de Sony (a los 15 años); pienso en el Festival Sub18, en 2005, en que se proyectó el primer corto y la cantidad de ellos que logré, con mucha ayuda, concretar hasta hoy; las aventuras y desventuras nocturnas de la adolescencia, durante las cuales formé destruí amistades y otras relaciones que fueron más que eso; pienso en la gente, que desde que tengo conciencia de mi mismo, se fue quedando y en el caer en cuenta de que se ha hecho una nueva amistad, cada vez que tal dichoso evento sucede pero, tambien, en la gente que desapareció o que alejé. En fin, pienso mucho éstos días. Pero no todo es logros, tambien pienso en los pequeños desastres que sucedieron y que llevan mi firma (sobre los cuales no voy a ahondar).
¿Se acabó la fiesta? No lo creo, pero las cosas ciertamente van a cambiar, siempre lo hacen. Si no cambiasen, estaría en problemas.
Dos décadas. Ian Curtis se suicidó a los 23, Cobain a los 27 (al igual de Joplin y Hendrix, aunque ellos no se suicidaron). Aunque tal toma de acción, estoy agradecido, no está en mi agenda. Lo que si está en mi agenda es ponerme las pilas con los próximos proyectos; terminar la carrera en la FUC y, sobre todo, llegar a la próxima veintena.
Veinte días para veinte años. Hasta la próxima. Ignacio Jáuregui.








Esta era una de las películas más promocionadas del festival. En síntesis, un recorrido campal de una mujer que busca a su marido en el frente de guerra, luego de recibir una carta en la que es abandonada por él. De paso, se encuentra con un pequeño contingente que la adopta y la acompaña, y que se revela como un conjunto musical cuyas interpetaciones suceden intermitentemente a lo largo de la película, resaltando el tono absurdo de muchas de las situaciones. Está muy bien filmada, pero no es excepcional. El final me intriga mucho, pero no voy a arruinarlo.
A partir de un registro de Edison, de unos niños sobre una suerte de montaña rusa, Jacobs hace una deconstrucción (o destrucción) de la imagen y sonorizando con música que me hizo pensar en Dixieland, comienza a realizar un viaje por las posibilidades de construcción del espacio que permite la imagen audiovisual. Tambien alterna con fotografías de principios de siglo XX, que en una suerte de sucesión, hace el mismo planteo de tridimensionalidad de la imagen y la fuerza del registro fotográfico y su relación con la realidad. Muy interesante, prohibido para epilépticos. Curioso que la cuestión de epilepsia, surja después de la película de Joy Division. Durante la proyección hubo un señor que introdujo la película, no se si era Jacobs mismo. Según el chico que traducía la conversación, era él el encargado de armar el programa del festival.
Tuve varias desconexiones durante la proyección pero, en resumidas cuentas, basándose en material filmado en su totalidad por Marker, Lacuesta monta una reflexión en torno a la persona de Marker y su importancia como realizador. La suerte de modelo cinematográfico que se inscribe en él y su legado para con el futuro del cine.
Este es un documental de seguimiento. Se inscribe en los instantes previos y momentos varios de la realización de Inland Empire. Seguimos a Lynch en su rutina, en sus peleas, sus reflexiones, sus bromas, en su quehacer como artista. Da un poco a conocer las obsesiones del personaje David Lynch y su manía de creador. Curioso es que el director no se ha revelado, sólo se lo conoce como blackANDwhite. La productora es Absurda, la productora del mismo Lynch. No sería extraño si el director fuese, de hecho, él mismo. Un peculiar montaje de formatos, y recorrido por la actividad del realizador.
Otra película rocker, después de la de Todd Haynes. Se diferencian en que ésta se centra en rasgos e imágenes que ya conocemos y, de paso, corrobora lo que planteo para el documental Joy Division, es decir, Ian Curtis fue y es Joy Division. Curioso fue enterarme que la produce nada menos que Deborah Curtis, quien fue su esposa y madre de su hija y que en la película es interpretada por Samantha Morton. Otro dato curioso es que la película se basa en una novela escrita por la misma productora. Intermitentemente, escuchamos reflexiones que provienen del personaje Ian Curtis y, abrumados por la música y los recitales, nos vamos adentrando en lo profundo de su obsesión y su enfermedad. La película no es estructuralmente interesante, ya que remite a los saltos en el tiempo para comprimir una vida (corta) en dos horas. Otra película sobre Joy Division que termina con la monumental canción Atmosphere. Impecable blanco y negro e impecable proyección digital.
Satisfiso mis expectativas. Habiendo visto The Saddest Music…, esperaba tener oportunidad de ver algo más del Sr. Maddin. Un recorrido por una ciudad construída por los recuerdos y vivencias que no sólo construyen ese espacio y el tiempo, sino que construyen al narrador como persona. Un pozo de recuerdos de los que quiere alejarse, tomarse un tren e irse, pero que capítulo a capítulo, le revelan la imposibilidad de olvidarlo. Un experiemento con los formatos muy interesante y algo entumecedor.

Coincidimos con el Sr. Sanchez, que las películas de Antín sirven de una suerte de pool estético y un referente cercano para todo aquel que pasa por la FUC. Hay una cantidad de textos de cine que nos vienen a la mente, al ver una película como ésta. Entre ellos, los de Deleuze y los de Bazin. Por otro lado, la copia estaba destruída. En un momento, pensé que había un intento de vanguardia en la propuesta ya que los costados del cuadro empezaron a ser invadidos por unas figuras extrañas que serían propias de alguien que tomó un punzón y rayó el celuloide antes de trabajar con él. Nos avisaron que tal desperfecto iría a durar unos ocho minutos. Fue eterno. Pero incluso, interesante. Añadió un nuevo nivel a la película. Aunque fue dificil seguir cuando terminó. En fín, hay que verla.